Tres puntos de vista La influencia de las nuevas tecnologías sobre el sector de la salud genera respuestas  tan amplias y variadas, que resulta imprescindible aproximarse a ellas abstrayendo cada faceta para no dispersarse demasiado. Auspiciado por el IE Healthcare club del IE, -donde resulta procedente elogiar el trabajo de Victoria Gimeno desde hace muchos años-, celebramos recientemente un Open Forum para tratar de tres perspectivas concretas.

Para establecer las bases sociológicas, comenzamos con Antonio López, catedrático de la UNED y experto en redes sociales, que centró el tema desarrollando el concepto del analfabetismo relacional. Personalmente, me encantó su afirmación de que “la estratificación social digital no debe segmentarse por edad -simplemente considerando como nativos digitales a los menores de 25 años-” pues muchos inmigrantes digitales consiguen mayor competencia en el manejo de las nuevas tecnologías que la aparente familiaridad inicial que muestran los adolescentes. Por otro lado, nos inquietó con el hecho de que la falta de gobernanza en Internet esté favoreciendo la aparición de infoadicciones digitales.

Luego tuvimos la oportunidad de contar con Irene Tato, periodista y profesora de periodismo sanitario, que centró su presentación sobre Salud 2.0. Pensando en términos de push & pull, la presencia en las redes de los e-pacientes  está obligando a reconvertirse a los e-médicos. Irene conoce y utiliza diversas aplicaciones y foros -españoles y extranjeros- para obtener información contrastada sobre cualquier patología. Aquí me llamó la atención la confluencia del networking digital con el presencial: Irene nos puso Bevalley como ejemplo de red profesional y en el debate y cocktail se presentó uno de sus directivos!

Finalmente, contamos con Juan de Portugal, CEO de SoftPoint, una consultora especializada en Business Intelligence, SFE y SEO, que se centró en el tema de la reputación online. Aprendí varias cosas, como por ejemplo, que entre todos hemos creado muchos contenidos para Internet (en blogs, comentarios, subiendo fotos, etc.), y que en el momento en que llegan a la nube, dejan de ser de nuestra exclusiva propiedad y pueden ser encontrados y utilizados por terceros. Para contrarrestar posibles opiniones negativas o tóxicas, -las que más destacan- es necesario cultivar los contactos, referencias y recomendaciones, es decir, la autoridad que podamos conseguir en Internet. En la nube todo deja huella y todo es medible, lo que está redefiniendo aquel viejo adagio que decía: “la mitad de mi presupuesto en publicidad no sirve. El problema es que no sé qué mitad!”.

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