Se han sucedido en las últimas semanas diversas noticias sobre la presencia de mujeres en Consejos de Administración y en puestos directivos en general. Uno de los artículos con más repercusión se titulaba: EU pushes 40% quota for women on boards.

El anuncio de esta propuesta en la Unión Europea, que se presentará el mes que viene por Vivane Reding, Comisaria de Justicia de la UE, inmediatamente generó una cascada de comentarios (negativos) y críticas (euroescépticas) en muchos foros online.

Casi al mismo tiempo, aparecía una campaña diplomática pan-europea del Reino Unido para bloquear la propuesta de Bruselas de imponer cuotas para mujeres en los Consejos de empresas grandes: UK fights Brussels on female board quotas

Hace dieciocho meses, Bruselas envió un ultimatum a los líderes empresariales:si no nombraban más mujeres en sus Consejos Europeos se impondrían cuotas. Ahora, la Comisión Europea quiere llevar a efecto aquella amenaza al proponer leyes que requerirían un reparto mínimo de 40/60 entre mujeres y hombres en 2015.

Es cierto que hay muy pocas mujeres en los Consejos de las grandes compañías europeas. Las mujeres representan el 45 por ciento de las plantillas, llegando al 56 por ciento en entornos de trabajadores cualificados. Sin embargo, sólo suponen el 13.7 de miembros de Consejos de grandes compañías e incluso menos en determinados sectores industriales.

Imponer cuotas es siempre controvertido y la experiencia demuestra que las cuotas excesivas no resuelven los obstáculos que impiden a las mujeres subir hacia la cumbre, si no que los sortean. Veamos dos ejemplos: Noruega tiene cuotas desde 2002 y actualmente más del 40 por ciento de los miembros de sus Consejos son mujeres. El Reino Unido también ha visto un incremento sustancial en los últimos dos años, desde que fijó un objetivo voluntario del 25 por ciento para el 2015. Pero la realidad es que en ambos países, las mujeres están asumiendo cargos low-profile o menos ejecutivos, mientras que los puestos más influyentes se mantienen mayoritariamente en manos de hombres. Imponer cuotas puede dar la impresión de progreso, pero la realidad nos muestra que  tienen bastante de escaparate (Ilustración: Kelly bag)

El dilema de fondo es cómo promocionar mujeres hacia arriba en las estructuras jerárquicas, cuando las presiones para conciliar vida laboral y familiar son crecientes. Las estadísticas dicen que en algún momento entre los 7 y 12 años de carrera profesional, muchas mujeres analizan las alternativas y toman la decisión de no competir hacia arriba. Y aquí tiene mucho que ver la posibilidad de contar con ayudas familiares, horarios flexibles, teletrabajo y otros apoyos socio-institucionales. Incluso en Noruega, con su mayor baja maternal y facilidades para guarderías, no se han alcanzado los resultados deseados a nivel ejecutivo.

Además, se genera una perversa e inesperada situación. Al no haber suficientes mujeres Directores o Gerentes, se aupan a los Consejos y Comités a directivas que todavía no estaban preparadas para ello, con el indeseable ejemplo espejo que se produce: “Ves, ya se veía venir que Fulanita no aportaría nada…” Como sabemos los que nos dedicamos a los Recursos Humanos y directivos, en todas las compañías se toleran a hombres mediocres en puestos altos, pero casi indefectiblemente, las mujeres han de ser brillantes y desempeñar a gran nivel para alcanzar esos mismos puestos.

Hay muchos factores en juego, que no son cuotas ni objetivos, si no más pragmáticos: mejores resultados económicos! Un reciente estudio de Credit Suisse lo demuestra: Does gender diversity improve performance? Una mejor formación empresarial y una mayor flexibilidad sobre dónde y cómo los directivos (hombres y mujeres) con niños pueden desempeñar mejor su trabajo sería un buen punto de partida. Algunas compañías ya se han dado cuenta de esto, creen en ello y lo implementan, acompañando a sus directivas y directivos desde el comienzo de sus carreras en un recorrido vital que les llevará a la paternidad… y algún día, a un Consejo de Administración.

La diversidad -que en España no se considera tanto como en otros países más desarrollados- de experiencias y procedencias es una riqueza muy valiosa para las compañías que operan en un entorno tan globalizado como el actual y el sexo puede aportar tanto como la raza o el orígen: un mejor entendimiento de los clientes en diversos mercados y un menor riesgo de padecer marketing myopia. Promocionar más mujeres a puestos ejecutivos contribuye a ello y aporta beneficios empresariales tangibles: cualquier compañía que se limite a sí misma el acceso al mayor pool de talento posible, está limitando su propio potencial de desempeño.

¿Y cual es el papel de los Headhunters en todo esto? En consultas informales, la Asociación AESC ha sugerido que la implantación gradual (inicialmente hasta el 25 o 30%) podría tener más garantías de éxito que comenzar por el 40%, que podría postponerse unos años como objetivo deseable. La presencia de más mujeres en puestos directivos en Europa es el tema central de la Conferencia Europea de la Association of Executive Search Consultants AESC, que se celebrará en Berlín el próximo 13 de Noviembre. La AESC es la Asociación que vela por las buenas prácticas de la profesión de búsqueda de directivos –headhunting- y cuenta en España con 17 miembros aceptados.

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