El sector de las big pharma y de las pequeñas biotecnológicas llevan décadas acercándose progresivamente, especialmente porque las primeras han ido buscando a las segundas. En esta evolución, los perfiles profesionales que trabajan en compañías biofarmacéuticas también han ido evolucionando y adaptándose a los cambios en el mercado y, en el caso de España, a las características propias de un sector biotecnológico joven y todavía inmaduro, pero que ya se está haciendo mayor.

Los emprendedores, tras despuntar a finales del siglo pasado, han hecho suyo el siglo XXI. Su perfil se enfrenta al tradicional del directivo gestor, acostumbrado a la tranquilidad de seguir un camino y unos objetivos medianamente predecibles. En biotecnología se convive con el riesgo, más aún si se trata de una pyme, modelo de empresa que representa la gran mayoría del tejido español.

Luis Truchado, consultor de búsqueda de directivos, lleva más de 20 años dedicado al análisis del mercado biofarmacéutico y a la búsqueda de perfiles especializados. Considera que el modelo de big pharma que primaba hace dos o tres décadas “ya no es replicable”, y que los grandes laboratorios se están adaptando a una situación en la que “ser big pharma era lo bueno y lo adecuado”. Frente al pequeño tamaño de las biotech, y a algunos casos de biotecnológicas que han llegado a ser grandes (Amgen, Biogen, Celgene…), las big pharma “se han ido acercando a la biotecnología y han ido adelgazando hasta lograr un peso soportable en los nuevos tiempos”.

¿Hay profesionales y cantera en España para liderar la biotecnología empresarial? ¿Siguen siendo preferibles los perfiles internacionales? Truchado, que trabajó en la industria farmacéutica (GSK y Novartis) y que está al frente de la consultora Eurogalenus desde 1992, cree que ambos grupos son compatibles y, de hecho, conviven: “Ha venido de fuera mucha gente, y muy buena, porque España es muy atractiva para trabajar, para vivir, y porque forma parte del big five europeo. Somos un buen país de negocio”.

En los últimos 10-15 años ha ganado fuerza el movimiento contrario: científicos, emprendedores, directivos y gestores españoles que salen fuera hasta el punto de convertir a España “en un muy buen país exportador en el ámbito biomédico”. Truchado habla de una “polinización cruzada de españoles y extranjeros”.

¿Y dentro de España? El sector biotecnológico empresarial creció a principio de siglo, aguantó el tirón en la crisis y en el último lustro está empezando a recoger una buena cosecha. Truchado recuerda que España, y por tanto sus perfiles profesionales, “ha llegado tarde al mercado biotecnológico”. Van surgiendo casos de éxito, pero aún faltan más para consolidar un tejido tractor: “Hasta hace poco sólo queríamos ladrillo, y así se nos conocía. A veces parece que vemos sólo lo que va mal, o lo que no triunfa, pero hay muchas compañías biotecnológicas, y muchos profesionales en el sector, que lo están haciendo muy bien”.

Buscando riesgo.

Según Truchado, uno de los perfiles ideales del gestor o directivo en biotecnología es el que ha vivido durante unos años al mundo de las big pharma, y “llega un punto que decide que no le basta con ese ambiente, y que quiere abandonar lo previsible para sentir más riesgo”.

La clave, añade, es identificar este tipo de perfiles y generar equipos en los que, para gestionar el riesgo que conlleva el sector biotecnológico, convivan “el cazador y el granjero”, es decir, un perfil más activo y proactivo y uno más paciente y reactivo: “Se dan pocos casos en los que una misma persona pueda representar ambos perfiles, por lo que lo mejor es reunir equipos en los que estén ambos presentes”.

*Originalmente publicado en DiarioMédico / Descargar pdf.